La catedral de Sevilla es la tercera Iglesia de mayor tamaño de la cristiandad, después de Basílica de San Pedro de Roma y San Pablo de Londres. Las subidas y bajadas por las intrincadas escaleras de caracol, las vistas, el bosque de arbotantes y las cubiertas que se asemejan a dunas de piedra enmarcadas hacen que esta visita merezca la pena.
Hay muchas historias, muchos lugares que esconden secretos ocultos o a plena luz que pocos sevillanos conocen, en la llamada cuesta del Rosario hay cisternas romanas que podrás ver a través de una rejas en el suelo, torres como las de la Plata o la de Abdelaziz, que formaban parte del sistema defensivo almohade que se cerraba con la torre del Oro, torre albarrana anexa al rio, las puertas acanaladas para entablarlas y defenderse de las riadas del Guadalquivir, el callejón de la Inquisición cuyos restos del castillo se encuentran bajo un mercado en Triana, los corrales artesanos donde se concentran oficios olvidados y a punto de perder, los corrales de vecinos como el bellísimo corral del conde o "la cerca hermosa" en Triana son solo alguno de los ejemplos que podrás ir poco a poco descubriendo, Conventos olvidados que a veces te encuentras abiertos, estrechas calles agradables, casas palacio impresionantes algunas escondidas en la estrechez de las calles del centro, La casa de la moneda donde se acuñaron los ducados de oro y plata que financiaron expediciones a América, descubrirás que Sevilla tiene mucho que ofrecer para dentro y para fuera.

Foto techo catedra

Foto techo catedra

Torre de Abdelaziz

Railes de tablas para inundaciones

Azulejo llegada rio